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  • Working the Land with Catalan Ceramist Pep Madrenas

    Ceramicist Pep Madrenas works with visitors at the 2018 Smithsonian Folklife Festival. Photo by Ted Chaffman, Ralph Rinzler Folklife Archives

    Ceramicist Pep Madrenas works with visitors at the 2018 Smithsonian Folklife Festival. Photo by Ted Chaffman, Ralph Rinzler Folklife Archives

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    Time seemed to stop in front of Pep Madrena’s wheel. The nearby music, human towers, and dance performances at the Folklife Festival were muffled while visitors of all ages stood hypnotized by his work, which culminated in a wide clay mural that looked like a tilled field.

    The dimensions of the project, roughly 10.5 by 6.5 feet, took over a large part of the tent where Madrenas spent the majority of his time during the Festival. The sizable mural quickly attracted the attention and curiosity of visitors. As they watched the mural unfold before them, questions such as, “Why are the pieces curved?” or, “Why are the pieces placed next to one another?” led to conversations about the tradition but also about Catalan values. 

    When I talked to Madrenas, he explained that the mural was a performative and visual representation of a Catalan proverb: Llaurada fonda fa bon blat. It roughly translates to “A deep tillage brings good wheat,” and it is a reminder that hard work pays off. While working hard in Washington, D.C., for example, the artisan and his son, Jan Madrenas, needed to adjust quickly to the Festival environment.

    “I had to adapt to the clay, because it is different from the one I normally use, but I found a way around it,” the elder Madrenas explained. “The most complicated thing was dealing with the heat and the sun. We’ve had to spray [the pieces with water]. However, I think we achieved what we envisioned.”

    In addition to Catalan values, the mural represented traditional ceramics.

    “We took traditional Catalan pottery pieces such as the botxa which is used to make pots, and the soup plate called the plat de gos, which is a medieval vessel,” Madrenas said. “So, we placed them and gave ourselves the artistic freedom to create a rhythm that resembled tilled land.”

    Jan Madrenas llaurada clay sculpture
    Pep’s son, Jan Madrenas, fits together the components of the clay sculpture.
    Photo by Pruitt Allen, Ralph Rinzler Folklife Archives

    A total of 166 pieces, one half botxes and the other half plat de gos, were carefully molded and placed on a wooden frame.  

    Madrenas’ trajectory as a ceramicist goes back almost five decades. He spent his childhood summers captivated by the work of the ceramicists in Sant Julià de Vilatorta, a town that is a half-hour walk away from his hometown, Folgueroles. At age sixteen, one of these ceramicists offered him a job.

    Several years after working there, Madrenas’ growing interest in the occupation led him to study in Barcelona and France. Today, he is a master artisan with a career that reflects the efforts that Catalans put into their creative enterprises.

    For Madrenas, his life as a ceramicist also has meaning beyond the pottery wheel. As he explained, “I’ve enjoyed working with the land, with the feeling that this is what campesinos (farmers) also do. This is how I feel. I feel like I’m a trabajador de la tierra (worker of the land).”

    I watched Madrenas’ Llaurada fonda fa bon blat come together piece by piece over the ten days of the Festival, and like many visitors was invited to shape and connect with the clay on the wheel. Although the piece—just like the rest of the Festival—had to be dismantled in the end, the Catalan values of hard work and connection to the earth stay with us.

    Mariángel Villalobos is a Catalonia program intern for the Smithsonian Folklife Festival. She will start her PhD in ethnomusicology at the University of Maryland in the fall. She is from San José, Costa Rica.

    Pep Madrenas llaurada clay sculpture
    The completed sculpture on the final day of the Folklife Festival.
    Photo by Deyane Moses, Ralph Rinzler Folklife Archives

    Trabajando la Tierra con el Ceramista Catalán Pep Madrenas

    El tiempo parecía detenerse frente al torno de Pep Madrenas. La música, las presentaciones de danza y los castillos humanos parecían lejanos mientras visitantes de todas las edades eran hipnotizados por su trabajo, el cual culminó en un ancho mural que imitaba un campo labrado.

    Las dimensiones del proyecto, aproximadamente 10.5 por 6.5 pies, ocupó gran parte de la carpa donde los Madrenas trabajaron durante el Festival. El mural rápidamente atrajo la atención de los curiosos visitantes. Al verlo progresar frente a ellos, preguntas como, “¿Por qué la curvatura de las piezas?”, o, “¿Por qué colocan las piezas juntas?” llevaron a diálogos que explicaban la tradición y los valores catalanes representados.

    Cuando hablé con Madrenas, él me explicó que el proceso de la creación del mural y el mural en sí fueron una representación visual de un proverbio catalán: Llaurada fonda fa bon blat. El cual se traduce a “Labrar a fondo trae buen trigo,” y es un recordatorio de que el trabajo duro trae buenos resultados. Trabajando duro en Washington, D.C., por ejemplo, el artesano y su hijo, Jan Madrenas, necesitaron adaptarse al entorno del Festival.

    “Me tuve que adaptar al barro porque era distinto del que uso yo normalmente, pero ya fui encontrando la manera,” comentó Madrenas. “Lo que se nos ha dado más complicado es el calor y el sol, hemos tenido que ir mojando [las piezas]. Pero bueno, creo que al final hemos logrado lo que queríamos.”

    Además de los valores catalanes, el mural representó piezas tradicionales de cerámica.

    Pep Madrenas
    Pep Madrenas
    Photo by Robert Leopold, Ralph Rinzler Folklife Archives
    Jan Madrenas
    Jan Madrenas
    Photo by Daniel Martinez Gonzalez, Ralph Rinzler Folklife Archives

    “Tomamos piezas antiguas de la tradición catalana de alfarería, como la botxa que sirve para hacer ollas y el plato hondo o el plat de gos que era un plato medieval. Nos hemos tomado la licencia artística de colocarlas en un ritmo que asemejara una tierra arada.”

    Un total de 166 piezas, mitad botxes y mitad plat de gos, fueron moldeadas y colocadas cuidadosamente en un marco de madera.

    El ceramista tiene una trayectoria de casi cinco décadas. Cuando era un niño, él pasaba sus veranos captivado por el trabajo de los ceramistas en Sant Julià de Vilatorta, un pueblo a media hora de distancia de su pueblo natal, Folgueroles. A los dieciséis años, uno de estos ceramistas le ofreció un trabajo.

    Varios años después, el interés de Madrenas por la ocupación lo llevó a estudiar en Barcelona y Francia. Hoy, él es un maestro artesano con una carrera que refleja los esfuerzos que los catalanes ponen en sus empresas creativas.

    Para Madrenas, su vida como ceramista tiene significado más allá del torno. Como él me explicó, “Me ha gustado trabajar la tierra con el sentimiento de que es lo que hacen los campesinos. Este es mi sentir, me siento un trabajador de la tierra.”

    Observé como el mural Llaurada fonda fa bon blat era finalizado, pieza por pieza, durante los diez días del Festival. Al igual que a los otros visitantes, me invitaron a darle forma y conectar con la arcilla en el torno. A pesar de que el mural–al igual que el resto del Festival–fue desmantelado al final, los valores catalanes del trabajo duro y conexión con la tierra se quedarán con nosotros. 

    Pep Madrenas llaurada clay sculpture
    Pep Madrenas continues to work in the background beside his completed Llaurada fonda fa bon blat sculpture.
    Photo by Julie Byrne, Ralph Rinzler Folklife Archives

    Mariángel Villalobos es una pasante del programa de Cataluña para el Smithsonian Folklife Festival. Ella es de San José, Costa Rica, y empezará su doctorado en etnomusicología en la Universidad de Maryland en otoño.


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